Agricultura biológica, ecológica y sostenible en España

Agricultura biológica, ecológica y sostenible en España

La agricultura biológica va abriéndose paso frente a la agricultura convencional ante la preocupación por el impacto medioambiental de la agricultura tradicional y por una creciente consciencia acerca de una alimentación ecológica y libre de químicos, que pone el foco en lo natural y en lo procedente de cultivos orgánicos. Pero ¿qué es la agricultura biológica? ¿Cuáles son los beneficios en esta forma de trabajar la tierra respetuosa con el ecosistema? Abordamos la definición de agricultura biológica, sus puntos clave y algunos datos sobre este sistema de cultivo en España.

Qué es la agricultura biológica

Entendemos por agricultura biológica o ecológica a todos aquellos procedimientos agrícolas basados en el uso óptimo de los recursos naturales que ofrece la tierra, sin productos químicos sintéticos, conservando la fertilidad del suelo y respetando el medio ambiente. Se trata pues de un sistema global de gestión de la producción que vela por la salud de los agrosistemas: la diversidad y los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo.

El marco jurídico actual de la agricultura biológica es el Reglamento 2018/848 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de mayo de 2018, sobre producción ecológica y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga el Reglamento 834/2007 del Consejo. Será aplicable a partir del 1 de enero de 2021. En él se define la producción ecológica como un “sistema general de gestión agrícola y producción de alimentos que combina las mejores prácticas en materia de medio ambiente y clima, un elevado nivel de biodiversidad, la conservación de los recursos naturales y la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y sobre producción que responden a la demanda, expresada por un creciente número de consumidores, de productos obtenidos a partir de sustancias y procesos naturales”.

Si buscamos saber en qué se diferencia la agricultura biológica de la ecológica o la orgánica, hay que saber que según la Unión Europea los términos “biológica”, “ecológica” y “orgánica” referidos a la agricultura se pueden usar como sinónimos. Dependerá de cuestiones lingüísticas de cada idioma el uso de uno u otro.

Principios clave de la agricultura biológica

Como hemos visto, la producción ecológica es un sistema integral de gestión agrícola y producción de alimentos que se basa en buenas prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de los recursos naturales y la aplicación de estándares de bienestar animal.

Existen distintas tendencias en la agricultura biológica y sostenible. Pero todas ellas tienen en común que:

  • No utilizan pesticidas químicos ni fertilizantes sintéticos.
  • Los fertilizantes empleados son de origen orgánico (estiércol, compost, abono verde…).
  • No utilizan organismos genéticamente modificados (OGM).
  • Consideran el suelo como organismo vivo, buscando mejorar y aumentar su fertilidad.
  • Mantienen el equilibrio del ecosistema, favoreciendo todo el entorno y una agricultura sostenible. Se trabaja con los ecosistemas de manera integrada.
  • Se garantiza el bienestar vegetal durante el proceso de cultivo y se preserva la biodiversidad. También se vela por el bienestar animal.
  • Se practica la rotación de cultivos para un uso eficiente de los recursos y para que la tierra se regenere.
  • No utiliza métodos de producción de agricultura intensiva, se produce en pequeñas cantidades y usando los recursos naturales presentes en el lugar.

Mediante la agricultura biológica se consiguen alimentos orgánicos que, según afirma la presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), Doctora Ingeniera Agrónoma y experta en agronomía ecológica Mª Dolores Raigón, tienen mayor concentración de nutrientes (calcio, magnesio, hierro) y menor nivel de toxicidad que los cultivados en la agricultura tradicional. La fruta o comida biológica y los supermercados biológicos son ya una realidad, debido a la mayor concienciación por lo saludable y respetuoso con el medio ambiente.

Corrientes dentro de la agricultura biológica

Desde hace varias décadas científicos y técnicos de todo el mundo abogan por este cambio de rumbo, estudiando e investigando las técnicas agronómicas de la agricultura biológica.

Algunas de estas corrientes o modelos de la agricultura ecológica, que a la vez nos sirven para hacer un poco de historia sobre este tipo de agricultura y ver su evolución, son:

  • Agricultura biológica dinámica (o agricultura biodinámica). Basada en los fundamentos filosóficos de la antroposofía, que busca una comprensión global entre el hombre y el mundo, la agricultura biológica dinámica nació en 1924 de la mano de Rudolf Steiner. Su visión era promover una agricultura que utilizara las fuerzas energéticas de todos los seres vivos. Así, por ejemplo, para las actividades agrícolas se tienen en cuenta las fases de la luna y las constelaciones planetarias. El rasgo más importante de la agricultura biodinámica es la utilización de determinados preparados naturales, respetuosos con el suelo y las plantas.
  • Agricultura orgánica. En los años 30, los ingleses Lady Eve Balfour y Sir Albert Howard establecieron conceptos como la protección del suelo, métodos de compostaje controlado o la idea de cuidar de la salud de la planta mimando también el suelo.
  • Agricultura biológica ecológica. También conocida como producción bioorgánica, fue desarrollada por Hans y María Müller y Hans-Peter Rusch en 1951. Se fundamenta en la estrecha interacción de los procesos microbiológicos entre el suelo, la flora y la fauna, con el objetivo de proteger la naturaleza y aprovechar sus leyes en beneficio de la agricultura. Este tipo de agricultura contribuyó a solucionar los problemas energéticos que presentaba la agricultura mundial, además de apostar por unos alimentos orgánicos nutritivos y saludables.
  • Agricultura natural o de no intervención. Impulsada por el japonés Masanobu Fukuoka en los 50, este tipo de agricultura defiende una filosofía de “no acción” en la tierra: no labrar, no desherbar, no abonar. Se trata de cooperar con la naturaleza conquistándola, con la mínima intervención externa, sin abonos ni productos químicos, ni compost preparado ni tampoco herbicidas.
  • Agrobiología (o Agrobio). Los agrónomos franceses Francis Chaboussou, Raul Lemaire y Claude Aubert definieron en los años 60 los principios de la agrobio: importancia del control biológico, mejor gestión del control de plagas y enfermedades, y la teoría de la trofobiosis de Chaboussou (si el cultivo está bien nutrido será más resistente a plagas, lo que conllevará a un menor uso de plaguicidas y a una mejor conservación del ecosistema del suelo). La agrobiología es, además, una agricultura sostenible.
  • Agricultura ecológica moderna. A partir de los años 90 y hasta la actualidad asistimos a un resurgir de la filosofía ecológica, con una opinión pública cada vez más concienciada y demandante de productos procedentes de cultivos orgánicos y libres de tóxicos. Esto va unido a la inclusión de este asunto en la agenda política de muchos países y en un escenario normativo (por ejemplo, con ayudas a los cultivos ecológicos o mediante certificaciones y regulación del etiquetado).

Algunos datos de la agricultura biológica en España

Según publica el Parlamento Europeo en 2016 se estima que en la Unión Europea (UE) hay 11,9 millones de hectáreas de agricultura biológica, dato que representa un 6,7% del área agrícola total utilizada. De este porcentaje, 4 países representan el 54,4% del área biológica total de la UE: España (16,9%), Italia (15,1%), Francia (12,9%) y Alemania (9,5%).

Sin embargo, si nos fijamos en la proporción de tierras agrícolas orgánicas en el sí de cada país, vemos que en España se dedica un 8,5% del total de tierras agrícolas a la agricultura orgánica (2016), cifra que dista bastante del 21,3% de Austria o del 18,3% de Suecia y que nos hace pensar que la agricultura biológica tiene todavía un largo camino por recorrer en nuestro país.